Identificarlas y comprender su riesgo para un adecuado uso

Cuando se habla de plantas “tóxicas”, se hace referencia a aquellas especies vegetales que en su totalidad o en alguno de sus órganos contienen compuestos que son “venenosos” para el hombre o para los animales, estas plantas pueden actuar por contacto directo (pelos urticantes, espinas, exudados tóxicos o cáusticos) o bien al ser ingeridas. Sin embargo, su toxicidad es relativa, ya que los principios tóxicos no suelen estar siempre en todos los órganos de la planta, ni presentes en todas las épocas del año. Estos compuestos los podemos encontrar presentes en las semillas, en las flores, en las hojas, en la raíz o incluso en algunos casos solo se producen en las primeras etapas de maduración de sus frutos, es decir cuando decimos que están “verdes o inmaduros”.

Decir que algo es tóxico o venenoso, también es relativo, muchas de las plantas que utilizamos como alimenticias, si no están debidamente preparadas o cocinadas pueden causar graves afectaciones a las personas, por ejemplo, ¿quién se atreve a comer 4 o 5 papas crudas, 2 o 3 yucas sin cocinar y con cáscara o una mazorca de maíz verde y cruda? Entonces es cuestión de información, educación y conocimiento sobre los recursos que nos rodean y utilizamos. La invitación que queremos hacer con este artículo, apunta a una jardinería con sentido y responsabilidad. El hecho de que una especie pueda tener potencial ornamental, simplemente por presentar cualidades estéticas muy llamativas, por ejemplo, sus flores vistosas, abundantes o con follajes coloridos, no es razón suficiente para ser ubicada en cualquier parte.

Las plantas tóxicas, han existido desde hace miles de años y seguirán existiendo, muchas de ellas se han empleado como ornamentales y se seguirán utilizando, pero lo importante es poder conocerlas y saber cuándo y dónde ubicarlas. Buscando un poco de historia, varias de las plantas “tóxicas” fueron empleadas inicialmente para la cacería y la pesca, actualmente muchos de los compuestos médicos y agroquímicos para control de plagas e insectos “dañinos”, así sean de carácter orgánico, se han obtenido de los compuestos que presentan muchas plantas. Hace tan solo unas cuantas décadas, por ejemplo, los tomates eran considerados venenosos, se tenían agrupados botánicamente con otras especies, y actualmente han pasado a ser uno de los alimentos más apetitosos y consumidos en el mundo. Así pues, se trata de investigar, estudiar y conocer, para poder utilizar nuestros recursos naturales, y poder trascender del mito a lo real.

A continuación, presentamos información de varias de las especies que frecuentemente se emplean en nuestro medio con fines ornamentales, pero que pueden representar un riesgo, para las personas o las mascotas, de tal forma que se tenga información que oriente su adecuado uso y correcta ubicación en jardines y paisajismos.

Familia: APOCYNACEAE

Particularmente la familia Apocynaceae, cuyo nombre tiene su origen en el género Apocynum, que a su vez se deriva de las palabras griegas apo– (aparte, lejos de, separado), y cyon o cunus (perro); “nocivo para los perros”, aludiendo a que en la antigüedad la planta se usaba como veneno para los mismos, es una de las familias donde la mayoría de sus especies presenta algún grado de toxicidad. Casualmente varias de sus especies son arbustos y árboles muy utilizados como ornamentales principalmente por sus atractivas y vistosas flores, entre ellas el Habano (Nerium oleander), los Frangipanes (Plumeria spp.), el Azuceno (Stemmadenia litoralis), el Catape (Thevetia peruviana) y el Catape rojo (Thevetia ahouai).  Las cuales describimos a continuación:

Habanos, Adelfas o Azucenos (Nerium oleander)

Es un arbusto muy común en los jardines de climas medios y calientes, originario de la región mediterránea; con flores terminales grandes, sencillas o dobles de color rosado generalmente, o también rojas. Todas las partes de la planta, pero sobre todo las flores, son venenosas. La toxicidad de la planta se deben a la presencia de dos alcaloides: la pseudocurarina y la oleandrina. Este arbusto venenoso se ha empleado como insecticida y con relativo éxito, para preservarse de la picadura de insectos, mosquitos y pulgas. En seres humanos su ingestión puede causar efectos gastrointestinales y cardíacos.

Los Frangipanes (Plumeria spp.)

En Colombia se reportan 4 especies nativas, al parecer originarias de Puerto Rico y las Antillas Menores, y que son utilizadas en todo el mundo como ornamentales por sus hermosas flores, y en la industria del perfume por su agradable aroma. Son arbustos pequeños que pueden alcanzar de 3 a 4 metros de altura. Las flores agrupadas al final de las ramas presentan 5 pétalos grandes separados, muy perfumadas y de diferentes colores: blancos, amarillos, granates o rosados. Presenta abundante látex tóxico de color blanco en todas sus partes, del cual se extrae un fármaco llamado plumericina, empleado para combatir tuberculosis y hongos, también se extraen químicos que actúan como insecticidas y veneno para las ratas.

Azucenos, Cojón de gato o Cojón de fraile (Tabernaemontana litoralis)

Arbusto nativo de 3 a 4 metros de altura. Con abundante látex tóxico blanco en todos sus órganos; las flores son blancas, vistosas y aromáticas, por lo que se emplea indiscriminadamente como ornamental. Si bien por su tamaño ha sido utilizado en espacios reducidos como antejardines, debe tenerse precaución por la toxicidad de todas sus partes, especialmente en sitios con niños, pues su exudado, flores y frutos difícilmente pasarán desapercibidos para la curiosidad infantil. En la década de los 90, se utilizaba una preparación con sus frutos como método para adelgazar, dejando a varias personas hospitalizadas por cuadros de envenenamiento y en los casos más desafortunados causó la muerte.

Catape amarillo (Cascabela thevetia)

Arbusto o árbol de porte pequeño, nativo que se distribuye naturalmente desde México a Perú. El Catape se emplea ampliamente como arbusto ornamental en Colombia, además es común que crezca espontáneamente a partir de las semillas que dispersan los animales. Todos sus órganos producen abundante látex tóxico de color blanco. Las semillas contienen un glucósido cristalizable, la tevetina, que es un veneno cardíaco y narcótico, por lo que su uso aún en pequeñas dosis es inadecuado. Con este árbol se debe tener presente que todas sus partes son venenosas y que sus semillas se venden en las calles sin mayor control, promocionadas como adelgazante aun cuando por su toxicidad puede tener efectos irreversibles.

Catape rojo (Thevetia ahouai)

Arbusto o árbol pequeño que puede alcanzar de 1.5 a 5 metros de altura que se ha utilizado como ornamental debido a sus flores y a sus brillantes y vistosos frutos rojizos, Sin embargo, el látex y todas las partes de la planta son tóxicas. Las semillas contienen tevetina, un veneno narcótico, por lo que su uso aún en cantidades mínimas también es inapropiado.

Familia: SOLANACEAE

En esta diversa familia, se encuentran especies de gran importancia económica y alimenticia, como son la papa, el tomate, el ají, el lulo y la berenjena, entre muchas otras, sin embargo en nuestro país también se encuentran especies tóxicas, que suelen ser arbustos o árboles pequeños empleados como ornamentales, por su abundante y llamativa floración, como el Borrachero (Brugmansia arborea) y el Francesino (Brunfelsia grandiflora).

Borrachero (Brugmansia arborea)

El comúnmente llamado borrachero es un arbusto nativo que se caracteriza por sus flores péndulas grandes y de color blanco, amarillo o rosado. Es especialmente ornamental por la elegancia de sus flores, pero peligroso por los alcaloides que posee en las hojas, flores y semillas; órganos donde están presentes la atropina, hiosciamina y escopolamina. Toda la planta, pero especialmente los frutos son muy venenosos y narcóticos. Cuando está en tiempo de floración, sus flores son más fragantes, más aún en las horas de la noche, causando dolor de cabeza, trastornos y desequilibrios mentales, muchas veces graves cuando una persona permanece por algún tiempo debajo de ellos.  Con la semilla preparan el famoso cacao sabanero, bebida narcótica y utilizada con fines criminales.

Francesino (Brunfelsia grandiflora)

 Arbusto nativo y cultivado, de copa globosa y tallo delgado muy ramificado, sus flores permanecen gran parte del año y son de color azul o morado, y blancas cuando están marchitas.  Usado como ornamental y aunque es una planta muy tóxica, los indígenas del alto Putumayo emplean sus hojas y tallos tiernos como narcótico, antirreumático, diurético y antisifilítico produciendo delirios y borrachera. Esta y las distintas especies de Brunfelsia como B. pauciflora y B. uniflora contienen hojas y frutos alcaloides, que si se ingieren pueden ocasionar serias afectaciones a la salud de las personas.

Familia: ARACEAE

Tal vez, una de las familias con mayor diversidad de plantas con uso ornamental, sin duda son las Araceas, en esta encontramos los hermosísimos y famosos anturios, los maimis, bores y zainos, entre muchas otras, que han sido tradición en jardines, corredores y salas de nuestras casas y hemos convivido con ellas. Sin embargo en algunos de los géneros como Alocasia, Dieffenbachia, Syngonium y Xanthosoma  la mayoría de sus especies presentan exudados con oxalatos de calcio, particularmente en las hojas y tallos, lo que puede producir en caso de ingestión, irritación oral y malestares estomacales.

Rascaderas

Alocasia spp.

Amoena

Dieffenbachia spp.

Oreja de burro

Syngonium spp.

Oreja de elefante

Xanthosoma spp.

Familia: ERICACEAE

Azaleas y bifloras (Rhododendron spp.)

Estas son otra de las plantas vistosas con flores muy comunes en los patios y jardines de nuestras abuelas, o muchos jardines públicos, que se han utilizado ampliamente, sin embargo, se reporta que sus hojas y flores, tienen compuestos, llamados grayanotoxinas, que en caso de ser consumidos, pueden ocasionar serias afectaciones.

En síntesis, y sin querer ser alarmistas con el presente artículo, lo que hemos pretendido siempre, es que la selección de las especies ornamentales, tanto para jardines o plantas de interior, sea cada vez más consciente, se busque información de ellas, como su nombre científico, su procedencia y ¿por qué no?, los riesgos que pueda representar y con dicha información, seleccionar el mejor y más adecuado sitio para ubicarlas y así poder disfrutar de sus distintos atractivos y beneficios ornamentales.

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